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La caída en el gasto de los hogares, empresas y el Gobierno refleja un panorama recesivo. La inflación interanual es 0.62 por ciento, su nivel más bajo en 25 años.
Por: L. Álvarez / V. Gudiel
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La última vez que Guatemala sufrió una deflación fue en 1982 cuando la economía entró en una severa recesión; pocos economistas recuerdan bien esa tragedia económica: el quetzal perdió la paridad frente el dólar empobreciendo a miles de hogares que vieron reducidos sus ingresos a la mitad, mermando su consumo, la producción y el país entró en un círculo vicioso del que no se recuperó hasta 1986. Tres décadas después el fantasma de la deflación ha regresado. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística (INE) registró en junio una inflación negativa de -0.04 por ciento, la octava en los últimos 12 meses; la inflación acumulada durante el primer semestre se ubicó en -1.09 por ciento y la interanual en 0.62 por ciento. Si los precios suben menos de 0.5 por ciento en julio, el indicador se tornará negativo. La deflación es el fenómeno contrario a la inflación, es la baja continuada en los niveles de precios. Es un grave problema que puede generar un circulo vicioso: ante la caída del consumo de los hogares, empresas y el Gobierno, los comerciantes tienen que bajar precios para vender sus productos, reduciendo la producción, inversión y el empleo. El miedo se apodera de los consumidores que se abstienen de gastar y empiezan a ahorrar todo lo que puedan Al final, la economía se contrae más, las empresas quiebran y las filas de desempleados aumentan. Fernando Carrera, director del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), señala que más que meterse a una discusión conceptual de si existe o no deflación, el problema es que desde octubre a la fecha hay una inflación negativa de -1.25 por ciento, qué nos dice esto, que hay una recesión (contracción) del consumo privado de los hogares, de las empresas, y un tercero que es la recesión causada por la caída del gasto del Gobierno por la reducción de la recaudación. Suárez descartó que el país esté ya en recesión (a pesar de la caída drástica de indicadores clave como las remesas, turismo, importaciones, exportaciones, y la recaudación) pues el pronóstico es de un crecimiento positivo. “Contrario a lo que dice el Ministro de Finanzas, el gasto público es procíclico y la baja ejecución está provocando una mayor recesión… yo soy de los que ven un escenario real que la economía se contraerá entre -1 y -2 por ciento… es una irresponsabilidad, de dónde sacan que vamos a tener un crecimiento entre 1 y 2 por ciento, si la caída de la recaudacion será mayor”, concluyó. http://www.elperiodico.com.gt/es/20090708/economia/106173/ |